Psicología del espacio: Nacho García de Vinuesa

El currículo de GdeV (alterego empresarial de Ignacio García de Vinuesa), que este año celebra 20 años, es inabarcable: más de 150 restaurantes, clubes nocturnos, casas, hoteles… Este arquitecto, diseñador y decorador de interiores está metido de lleno en la remodelación del mítico restaurante madrileño Jockey, de varios locales orientales y de un espacio “muy gracioso” en Chueca. Como él mismo dice, “se nota una mejoría, quizás porque en España nos gusta salir a cenar y de copas, aunque no tengamos un duro”. Y que dure…

Exquisito y muy perspicaz, este arquitecto e interiorista cosecha el éxito que le otorga su sello: plasmar la esencia del cliente en cada proyecto que le encargan. En su más reciente inauguración: un local de 1200 m2, más 600 de terraza; el Zen Market. Ubicado en el Santiago Bernabéu (Madrid). Es su enésimo proyecto, pero es que Nacho García de Vinuesa es un trabajador incansable. Claro que también es uno de los decoradores más importantes de su país… y fuera de él: tiene oficina en Cartagena de Indias, en Miami, y próximamente en Bogotá.

DT: ¿Qué caracteriza tu trabajo en Zen Market?

Nacho: Es una reinterpretación del mundo asiático actual; un mundo mucho más moderno y fashion de lo que la gente cree. muy enraizado en su forma de entender la cultura, pero muy innovador.

DT: ¿Cuál es tu secreto para estar en todas partes como diseñador de interiores?

Nacho: En GdeV hacemos muchos restaurantes y hoteles que son muy mediáticos. Salimos mucho en prensa. Y creo que cuando has hecho tantos restaurantes hay que ser muy tonto para hacerlo mal… (risas).

DT: También habrá algo de talento…

Nacho: Y otras virtudes, como que no tenemos un estilo definido. Muchos arquitectos e interioristas hacen obras muy reconocibles; al final eso es aburridísimo. Nosotros cambiamos de registro con cada proyecto.

DT: Sinceramente, ¿tan importante crees que es la decoración en el éxito de un restaurante?

Nacho: En la cultura actual, sí. Ahora mismo el restaurante en el producto estético que más mide el fluir de la sociedad. La calidad-precio en un restaurante es tan trillada que lo que pone la diferencia es la decoración.

DT: ¿No irías a un excelente restaurante si fuera feísimo?

Nacho: Para eso soy muy complicado. Desde el momento en que me siento empiezo a ver cómo está distribuido, que las sillas no son las adecuadas… Hay sitios donde se come muy bien pero son horrorosos (risas. Para mí es más fácil valorar la comida en un sitio bonito.

DT: ¿Está GdeV en el punto de elegir proyectos?

Nacho: Trato de no rechazar nunca un proyecto. Aunque me ha pasado dos veces que, una vez empezado, ha habido tal falta de sintonía con el cliente que lo he dejado.

DT: Dos veces en 20 años…

Nacho: Soy muy flexible. Merece la pena ampliar el espectro del trabajo y del estilo. Hicimos la casa de María Teresa Campos aunque no fuera nuestro estilo. Y conseguimos no hacer un bodrio, dentro de su estilo.

DT: ¿Qué es más complicado: la vivienda o el restaurante?

Nacho: La vivienda, sin duda alguna. Con ellas juega un papel fundamental lo personal y ahí entra el arquitecto psicólogo. Entras en una especie de psicoanálisis que no siempre sale bien. La vivienda es probablemente la inversión más importante en nuestra vida.

DT: ¿Cómo haces cuando ves que lo que quiere hacer el cliente es un horror?

Nacho: Nosotros somos muy francos. Y yo creo que si tienes un poco  de psicología, puedes hacer para entender al cliente que lo que tú propones es mejor que lo que ellos piensan. Si le das las explicaciones técnicas, físicas y sentimentales de tu propuesta, suelen aceptar.

DT: ¿Te ha tocado hacer cosas horrorosas?

Nacho: Horrorosas, nunca. He hecho cosas que a mí no me gustan, que es diferente. El trabajo del interiorista es hacer bien lo que el cliente quiere, no obligarle.

DT: ¿Y si no sabe lo que quiere?

Nacho: Entonces tiene que averiguar qué necesita. La gente quiere un proyecto muy rápido e ir cambiando luego en obra: al final el presupuesto se dobla, los tiempos se doblan, los disgustos…

DT: Tienes oficina en Colombia, en Miami, en Madrid… ¿Hay mucha diferencia de gusto?

Nacho: Brutal. En Miami, gusto americano, hay que poner mucho dinero por metro cuadrado. Y en Colombia es una mezcla de ambos. Allí hay un estatus social muy alto y te encuentras las casas más alucinantes del mundo.

DT: Se pensaría que es muy hortera…

Nacho: Al contrario, es sofisticadísimo. Igual que en Miami o Nueva York. Allí se compran una casa de un millón de euros y se gastan otro tanto en decorarla. En España, el mejor de los casos, se gasta un %15.

DT: ¿El que mejor gana tiene mejor gusto?

Nacho: No. El buen gusto en algo innato. Lo que pasa es que los que son listos  y tienen dinero se dejan aconsejar. Y el que es tonto es que lo hace mal (risas).

DT: ¿Cuál es el proyecto del que tie sientes más orgulloso?

Nacho: Mi hotel de Cartagena de Indias, Casa Lola.

DT: ¿Y del que menos?

Nacho: No te lo voy a decir (risas).

DT: ¿Pero sabes cuál es?

Nacho: Lo tengo clarísimo (risas).

(via DT)

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